La Depresión Infantil
Publicado por: admin | Categoria Niños May 16, 2008
La Depresión Infantil
¡Atención! Cuando el niño tiene un cambio repentino de comportamiento, es muy probable que el flagelo de la depresión infantil esté rondándolo.
El problema con esta terrible enfermedad es que por lo general, a los padres ni siquiera se les ocurre la posibilidad de que su niño tenga un cuadro depresivo, por lo que se preocupa sólo por el síntoma y no por el verdadero problema.
Los indicios más comunes de que una depresión está en camino son por ejemplo el bajo rendimiento académico, aburrimiento, cansancio excesivo, pérdida de peso, pérdida de apetito, desórdenes del sueño, una tristeza constante, desinterés o indiferencia, aislamiento, ansiedad, distracción y sobre todo una clara sensación de inutilidad.
Estos síntomas no necesariamente se presentan todos al mismo tiempo o con la misma intensidad, y de hecho muchas veces, algunos no se llegan a presentar del todo.
Esta enfermedad se caracteriza por ser -según expertos psiquiátricos- un trastorno bioquímico con síntomas tanto emocionales como físicos y que muchas veces es de origen hereditario.
Es importante que como padres se tenga la conciencia de que esta dolencia no sólo afecta a niños que son víctimas del abuso o ed la violencia doméstica, sino que puede ocurrirle a cualquier niño. aún a aquellos que se desarrollan en un ambiente familiar estable.
La depresión puede ser de dos clases. La depresión mayor es aquella que es evidente, pues el cambio que sufre el niño es radical y de un momento a otro. El otro tipo es aquel que se conoce con el nombre de distimia y es muy difícil de diagnosticar pues es un trastorno crónico pero latente, con pocos afloramientos.
La depresión puede ser sufrida varias veces y de hecho se ha comprobado que más de la mitad los niños que muestran un cuadro depresivo leve, desorrallár en el término de aproximadamente dos años una depresión mucho más severa.
Si se tiene un niño con estos síntomas, se recomienda la aceptación del problema y la visita inmediata a un especialista, que puede ser un terapeuta, psicólogo, o psiquiatra. Como padres no se debe pensar que se tiene un hijo loco, simplemente que él presenta una enfermedad delicada para la cual hay que buscar tratamiento y especalmente colaborar, pues el apoyo de la familia es fundamental en la recupéración del niño.
Además, los padres deben tratar de no empeorar la situación con ideas preconcebidas sobre la depresión, con reproches al niño, etiquetas de comportamiento o incluso con culpas que el niño pueda percibir, pues esto sólo provocará que el cuadro se agudice.
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