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Terror a envejecer: el mal del siglo XXI

Jan 15, 2009

El miedo que muchas personas sienten ante el paso de los años, irónicamente les roba calidad de vida. Pero, por suerte, tiene solución…

Todas las mañanas, antes de maquillarse, Desirée escudriña su rostro desde todos los ángulos, buscando evidencia del paso del tiempo; las arrugas y las líneas de expresión a las que, en sus propias palabras, ‘les tengo horror.

No quiero envejecer. Ya ni siquiera soporto que me feliciten por mi cumpleaños, porque es señal de que soy un año más vieja’, dice en voz baja, quizás avergonzada porque no puede esconder su complejo. ‘Por suerte, hay formas de borrar la vejez, y yo estoy dispuesta a ¡todo!’.

Desirée tiene 25 años de edad. La joven secretaria ya ha usado Botox, colágeno, y se ha hecho la liposucción. Si su caso parece extremo, vale aclarar que actualmente ella no es la excepción, sino la regla. De acuerdo con la American Society for Aesthetic Plastic Surgery (Sociedad Americana de Cirugía Plástica Estética), en 2007 se llevaron a cabo más de 11,7 millones de cirugías cosméticas solamente en los Estados Unidos.

Esta asociación, que comenzó a recolectar estadísticas en 1997, además reportó que el número total de cirugías cosméticas ha aumentado un 457 por ciento desde ese año. Los procedimientos más populares: las inyecciones de Botox y la liposucción.

Y para los que piensen que se trata de vanidad femenina, los hombres no se quedan fuera de esta tendencia. Aunque más del 85 por ciento de los pacientes de cirugía estética son mujeres, se reporta que el año pasado los casos de cirugía plástica masculina aumentaron en un 17 por ciento.

La obsesión actual
La cirugía plástica se ha vuelto tan común y cotidiana, que incluso ya existe un libro, escrito especialmente para los niños de 4 a 7 años de edad, que explica estos procedimientos, lo mismo que el proceso de recuperación, con sus moretones e inflamaciones.
El libro lleva por título My Beautiful Mommy (traducción libre: Mi bella mamá), y es de la autoría del cirujano plástico Dr. Michael Salzhauer, de Bal Harbour, Florida. El doctor Salzhauer explica que escribió este libro porque la mayoría de sus pacientes son mamás jóvenes, con niños pequeños. Y es que cada día son más las jóvenes que recurren al Botox como una medida ‘preventiva’ contra la vejez, apoyadas en la siguiente creencia del cirujano plástico neoyorquino Dr. Darrick E. Antell: ‘Si la paciente tiene 18 años o más, tratar la primera señal de arruga es aceptable. ¿Por qué esperar a tener un problema?’.
Y ese es el problema, afirman los que se oponen a la cultura actual de ‘juventud a cualquier precio’: que el inevitable paso de los años ha llegado a ser visto como un problema; una condición indeseable, que debemos eliminar con la inyección o el bisturí.

Al mismo tiempo, otros se preguntan qué tiene de malo tratar de lucir mejor. Nada, cuando esto no esconde el terror a la vejez, que es la negación de la realidad más elemental de la vida: el paso de los años. Esta condición se conoce como gerontofobia, y afecta a una quinta parte de la población adulta de los Estados Unidos. Y aunque muchas personas prefieren no pensar en ello, sus estragos son más profundos —y devastadores para la autoestima— que las arrugas y las líneas de expresión.

El verdadero enemigo
Victoria Moran, autora de Creating a Charmed Life (traducción libre: Creando una vida encantada), escribe: ‘Confundimos los cambios naturales que trae el paso de los años, con los cambios innecesarios que ocasiona el abuso’. Con esto, ella se refiere al abuso físico —mala alimentación, vida sedentaria y hábitos nocivos, como fumar y beber alcohol en exceso— y al abuso mental, como lo es la creencia de que los años son nuestro enemigo.

De acuerdo con la sicóloga Marcela Lechuga en solomujer.com, en parte esto se debe a que: ‘Estamos inmersos en una sociedad donde se privilegia a la persona exitosa, bella, joven y productiva’.
Además, cuando por cualquier motivo, una persona deja de vivir plenamente una etapa vital de su vida, o siente que no ha alcanzado todas sus metas, suele tratar de detener el reloj para ‘ganar tiempo’. Pero el problema del miedo al paso de los años es que la vejez no está en las señales externas, sino en la mente… y esta no se puede tratar con Botox. Este conflicto puede provocar:
1Estancamiento personal. El convencimiento de que ‘los mejores años de mi vida ya quedaron atrás’.

2Ataques de panico. Mientras más tratamos de borrar las señales del tiempo, más nos reafirmamos que es muy importante parecer de 18.

3 Depresion. La persona que siente que lo mejor de su vida quedó atrás se estanca y se frustra; la vida pierde sabor y color, y su mundo interior se vuelve gris y apagado. De acuerdo con los sicólogos, esto puede devenir en cuadros fóbicos y obsesivos.
Sin duda, cuando sentimos así, la calidad de nuestra vida decae, y nace la creencia de que esta es la inevitable consecuencia del paso de los años. Pero nada está más lejos de la realidad, pues las estadísticas no mienten.

Las buenas noticias

* De acuerdo con un estudio llevado a cabo por la Universidad de Chicago a lo largo de 32 años con más de 38.000 voluntarios, y publicado por la American Sociological Review:

* En los Estados Unidos, las personas que reportaron el índice de felicidad más alto fueron las que pasan de los 70 años de edad.

* Las personas más activas socialmente no son las de 20 a 30 años, como se suele creer, sino las que alcanzan los 80.
* Las posibilidades de alcanzar la felicidad aumentan en un 5 por ciento por cada 10 años de vida. Esto se debe a que, con la experiencia que dan los años, las personas suelen adquirir paciencia y una perspectiva más amplia y realista de la vida.

En términos generales, ellas han aprendido a aceptarse con virtudes y defectos y, al hacer inventario, se sienten más satisfechas con los logros alcanzados. Además, han aprendido a preocuparse menos, y a darle su verdadero valor a cada cosa; al final, descubren que la felicidad no está en lo que tenemos o en cómo lucimos, sino en lo que somos. Y esto es algo que no puede proporcionarnos el bisturí. Las que se resisten al paso de los años, se estancan totalmente en la superficie y no maduran.

Fuente de la juventud
Sea cual sea tu edad, puedes comenzar a desarrollar las cualidades que te preparan para ser feliz en cada etapa:

*Olvida el numero. Este te limita y te resta oportunidades. Piensa como el violoncelista Pablo Casals, quien, a los 90 años de edad, seguía estudiando, según sus propias palabras, ‘para mi futuro’.

* Cuida tu salud. Sigue una dieta sana y balanceada, ejercítate por lo menos media hora cinco días a la semana, deja el cigarrillo y no bebas alcohol en exceso. Sentirte bien, con vitalidad, salud y energía, es ser joven… no importa la edad cronológica.

*Ejercita tu mente. Lee, escribe en un diario, toma clases, aprende algo nuevo… Mantente activa mentalmente y conservarás la agilidad y la memoria necesarias para llevar una vida plena, estimulante y feliz.

*Cuida tus pensamientos. De acuerdo con Victoria Moran: ‘La mayoría de las características que atribuimos a la juventud —entusiasmo, vitalidad, un cuerpo ágil y en forma— están menos relacionadas con nuestra edad, que con nuestra actitud. Podemos mantener esas cualidades mucho tiempo. Esto no es lo mismo que tratar de parecer de 18 años indefinidamente. Recuerda: te conviertes en lo que visualizas.

Si crees que puedes ser joven a los 60 años, serás joven a esa edad. Si crees que a los 80 estamos decrépitos, tu cuerpo trabajará para convertir esa idea en realidad’.
Ignora a las personas negativas, que tratan de llevarte a que compartas su gerontofobia y te sientas mal con el momento que vives, que es el único que realmente tienes. Hoy día, gracias a los avances en la salud, las personas viven más años con mejor calidad de vida. Disfruta cada etapa, convencida de que vivir hasta una edad avanzada puede ser maravilloso.

por: Giselle Balido
Fuente: Vanidades







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