Al volante….¿soy otro?
Publicado por: admin | Categoria Psicología Feb 2, 2009
Uno de cada cuatro conductores es peligroso, por impulsivo, estresado, por su poca paciencia o por competir contra si mismo y los demás.
Uno de cada tres accidentes en ciudad se debe a la agresividad y a la competición que a veces se establece entre conductores. Y por si no fuera bastante, una buena parte de los altercados con violencia (física se debe a discusiones entre automovilistas, motivados por el propio trafico vial.
Son datos que mueven a la reflexión, y demuestran que a nada que controláramos nuestras actitudes al volante, nos ahorraríamos muchas muertes, heridos graves, riñas y malos ratos.
No solo se trata de una cuestión de autocontrol y madurez personal, de no avergonzamos de las situaciones que creamos o de las groseras expresiones que proferimos cuando la tensi6n sube muchos enteros.
Esto es importante, pero lo es mucho más nuestra seguridad física, y la de los demás. Las estadísticas y estudios consultados, además de lo anterior, dicen que los conductores son especialmente agresivas ante los automovilistas jóvenes, las mujeres, los taxis, los vehículos viejos y la gente de aspecto desarreglado. Y que la violencia vial se produce mucho mas entre hombres que entre mujeres, y preferentemente cuando se va solo en el coche.
Por que tanta agresión
Cuando se hace referencia al factor humano en los automovilistas, se mencionan el estrés, las preocupaciones, los despistes, las prisas, el alcohol, el exceso en las comidas, las maniobras imprudentes o las alteraciones de la percepción, como causantes de los accidentes. Pero reviste mas interés indagar en las causas profundas de esos comportamientos.
Una aproximación inmediata al problema los relacionaría con el ambiente que rodea al conductor: estrés laboral, competitividad, incomunicación, consumismo, proyección en el vehiculo de nuestros mas elementales instintos, usa y abuso del coche privado, atascos interminables…
Pero esta interpretación, por reduccionista y conformista, tampoco nos puede bastar. Porque, a pesar de los factores ambientales, somos personas, inteligente, sensible y con margen de maniobra respecto de nuestras actitudes.
En otras palabras, podemos cambiar y evitar disgustos a mucha gente que a buen segura piensa lo mismo. No nos gusta comportamos así, nos avergüenza hacerlo. Por tanto, veamos que podemos hacer para abordar positivamente el asunto.
¿Por que somos agresivos al volante?
Teorías sobran. Hay quienes consideran que la conducción, por si, no genera agresividad, y que cada uno conduce según su personalidad. O, en una explicación más sociológica, que conducimos tal y como vivimos: compitiendo.
Otros defienden que el coche genera circunstancias (tensión, soledad, hastío de horas al volante, comportamientos inaceptables de otros, sensación de fortaleza e impunidad que transmite el “caparazón” del coche,…) que liberan agresividades que pueden no manifestarse fuera del coche. Y hay otras razones.
No podemos hablar con los conductores que nos han disgustado, ellos también van en coche, y están en movimiento.
Desfogamos la agresividad
No hay comunicación, ni códigos de entendimiento, lo que facilita malas interpretaciones y excesos verbales y gestuales. Además, tenemos un espacio, nuestro, que “debemos” defender, y en el que nos sentimos seguros y fuertes.
Cuando circulamos no hay tiempo para conversar con el conductor que nos ha agraviado ni para dar explicaciones o pedirlas. Todo ello contribuye a generar tensión. Lo más fácil es desfogar inmediatamente esa agresividad. Las personas de carácter impulsivo y de poca capacidad de autocontrol son las mas proclives a padecer y generar problemas cuando conducen.
Además, están los automovilistas que no respetan las normas, y los que se consideran más “listos”. Y los muy lentos. Y los que no están conscientes de que la carretera es un espacio social, con problemas endémicos (falta de aparcamiento, retenciones, accidentes, obras, meteorología adversa…), que todos debemos contribuir a resolver o mitigar.
Como evitar la agresividad al volante
Puede y debe controlarse la sensación de impotencia y enfado que nos invade cuando, en el coche, sufrimos por parte de otro conductor un proceder “incomprensible” (que quizá nosotros imitemos mañana) y que genera en nosotros ira, agresividad o deseo de competir.
Antes de que estalle la ira, hagámonos dos preguntas: ¿controlaría mi agresividad si estuviera aquí mi pareja, mi mejor amigo o mis padres? Y ¿cuando termine el incidente estaré orgulloso de mi comportamiento?
Valoremos el ridículo que hacemos, ante nosotros mismos y ante los demás, cuando nos conducimos al volante como niños egoístas y enfadados.
Parte de la vida cotidiana
Si necesitamos desfogarnos y liberar nuestra agresividad, nunca lo hagamos en el coche. Conducir sin respetar las normas cívicas y viales ahorra pocos minutos. Y provoca, además de accidentes, tensión y agresividad en nosotros y en los demás automovilistas. Pilotar normal y prudentemente relaja el espíritu y causa menos cansancio.
Viajar en coche es parte de la vida en sociedad. EI coche es nuestro, pero la carretera pertenece a todos, y se rige por normas (imprescindibles, sensatas y comunes para todos) que debemos respetar. Coincidimos en la carretera con miles de semejantes, que también tienen prisa, están aburridos de pasarse media vida al volante, de los atascos y de que “casi nadie conduzca tan bien como yo”.
Soy el mismo en el coche que cuando soy peatón 0 estoy en casa.
Conduzcamos como si nuestro vehiculo fuera transparente, y dejara traslucir nuestra identidad y nuestros comportamientos, especialmente las irracionales.
Maleducados, egoístas recalcitrantes, “listos”, insolidarios, lentos patológicas, machistas irredentos, imprudentes, violentos y otros perlas, perjudican el trafico y atentan contra nuestro paciencia, pero ignorémoslos, que son los menos. Y bastante tienen con lo suyo.
http://www.soloconsejos.com


















