¿A que edad amarrarse ?
Publicado por: admin | Categoria Adolescentes Apr 28, 2009
La prte clave del tema es, por supuesto, su falta de experiencia de la preadolescente en el trato con os chicos y la serie de potenciales peligrosos quemle esperan al otro lado de la calle.
Es la pregunta más importante que se hace una preadoles cente al comenzar a sentir los cambios hormonales caracte-
rísticos de esta etapa. De la manera en que descubra la respuesta va a depender cuán gratificantes o cuán
frustrantes serán los años de su adolescencia.
Es también una pregunta muy trascendental para sus padres,
ya que, preparados o no, van a compartir las experiencias de SLJS hijas y sus efectos en la vida familiar.
Pero no existe una respuesta clara y definitiva. Para empezar, no es una cuestión de edad cronológica (las
mismas niñas, en encuestas, han afir- mado que puede ser entre los 13 y los 16 años, que para una adolescente es
como medio siglo ). Tampoco se trata solo de madurez, pues, ¿quién es• maduro a los 13 años? Pero por allí
habría que empezar: actuando responsablemente. siendo digna de confianzay fluida para comunicarse con
sus padres, demostrando prudencia en sus actos.
Aún así, nada garantiza cómo va a manejarse a la hora de la hora (no hay que olvidarse de que en una relación
afectiva la niña es solo la mitad de la ecuación).
La presencia de la madre
La parte clave del tema es, por supuesto, su falta de experiencia en el trato con los chicos y la serie de
potenciales peligros que le esperan al otro lado de la calle.
Por esta razón es imprescindible que se produzca un acercamiento de parte de la madre para dialogar (ins-
truirla sutilmente) sobre temas relacionados con esta etapa en la que se van a presentar cambios fundamen-
tales en todas las áreas, incluyendo la vida afectiva. Mientras más natural- mente se produzcan y se acepten los
cambios, más fácilmente se irá adaptando a los mismos; de allí la ne- cesidad de que la madre, con mucha
paciencia y amor, le interprete cada nuevo hito alcanzado, amoldándolo a su personalidad.
La adolescencia: evolución y revolución
Y es una etapa de cambios rápidos: no llega la niña a terminar de aceptar que sus piernas se han alargado más
de lo que deseaba, cuando le sale la primera espinilla o el peinado anterior ya no va con su nueva forma de cara,
o descubre abochornada que el desodorante es para uso frecuente.
La vida se llena de minidramas diarios. El resultado neto es que muchas niñas desarrollan inseguridad social, pro-
duciéndose reacciones de ansiedad y depresión.
La inseguridad tiene que ver con el temor al rechazo de sus amigas y el consiguiente impacto en la probabilidad de conocer y gustarle a lo chicos, ya que de aquí en adelante los hombres y las mujeres andarán ex-clusivamente en grupos.
Y sentirse marginada para una adolescente es como estar en el infierno.
Consolar auna hija que sufre al sentirse rechazada o aislada es una de las la bores más duras y tristes que unpadre pueda enfrentar.
Los peligros
Perola respuesta no es empujar a la niña a que sea “popular” a toda costa, ya que hay que tener presente
que ella no tiene experiencia en ese campo, Por buscar popularidad, una niña mal supervisada puede, por
ejemplo, usar la internet para agresivamente acercar,se a los chicos de una manera que’ pueda parecerles atractiva a ellos, en detrimento de su imagen. O, por aparentar tener más
experiencia, asociarse virtualmente con personas desconocidas o con intenciones patológicas.
Muchas niñas inseguras logran la atención de los’ chicos haciendo cosas que las otras niñas no hacen
(bebiendo, fumando, trasnochando, viéndose a escondidas). Muchas otras, por huir de problemas en su
casa (peleas conyugales, alcoholismo, abuso) pueden acelerar todo el proceso e involucrarse en problemas todavía más serios.
En esta etapa de formación, co- mo en ninguna otra, la presencia de la madre puede ser la diferencia
entre tener una hija que crecerá feliz, disfrutando al compartir sus experiencias y su afecto con un
chico que valga la pena, o tener un problema para largo. Lo ideal es que desde temprano se vaya estimu-
lando en la niña el espíritu gregario, pertenecer a uno o más grupos, practicar un deporte, tener un hobby, fortalecer su amor propio.
De esta manera aprenderá que si se prepara de la forma correcta, todo lo que sucederá ocurrirá tam-
bién de la manera correcta, y cuando deba suceder. Entonces estará lista para “amarrarse” como Dios
manda.
Dr. Lenin E. Salmon
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