Ads:

Suscribete:

Ingresa tu Email:

Estamos en:

Directorio de blogs BlogESfera Directorio de Blogs Hispanos - Agrega tu Blog Buscador de blog TopOfBlogs Directorio webs Directorio




En Linea:

website counter

Admin

Dónde está el amor??

May 26, 2009

Históricamente se ha pensado que madre se nace. Pero los hechos demuestran que una
mujer deviene en mamá. Dicho de otra manera: Madre no se nace, sino que se hace.

En general la mamás primerizas tienen una visión romántica y entusiasta del parto,un momento de puro amor en el que cabe solo la felicidad. Pero cuando todfa esa emoción que imaginaba brilla por su ausencia, suele sentir culpa. No obstante, se trata de un sentimiento normal.

Desde el punto de vista de las vivencias, devenir en mamá (algo que en
apariencia parece natural) constituye un momento de transición en la vida
de toda mujer, que implica una crisis vital significativa y compleja.
Sin embargo, de acuerdo con los mandatos sociales, toda madre debería
lucir radiante de alegría cuando, des-pués de parir, logra tener en sus brazos a su bebé.

Cambia, todo cambia
La llegada del bebé representa un verdadero cambio en todo sentido. Esto requie-
re un enorme esfuerzo de adaptación por parte de la flamante mamá, que debe hacer frente a situaciones para las que no
siempre está preparada.

A pesar de todos los relatos que haya escuchado y de todo lo que haya leído,
vivir la maternidad es otra cosa. Tantas veces cuesta poner en palabras el torbelli-
no de sentimientos que alberga una emba-razada. ¡Y ni hablar de los de una mamá que acaba de dar a luz!

Sentimientos encontrados
Antes del descubrimiento del fenómeno denominado: apego mamá-recién naci-
do, se creía que el amor que las madres sentían por sus bebés era instintivo y, por
ende, virtualmente automático.

Pero la experiencia descrita por las propias mamás es bastante distinta. Por ejem-
plo, algunas cuentan que lo que sienten en el momento de tener a sus hijos recién
nacidos en brazos es un escaso interés por ellos.

Por lo general, los sentimientos predominantes después de dar a luz suelen ser de
alivio, tanto por el parto en sí como por haber dado a luz un hijo sano. Y la mayo-
ría de las madres refieren sentirse física y emocionalmente exhaustas como para
tener que afrontar, además, una vivencia amorosa intensa. Al menos enseguida.

Un amor que llega poco a poco.
Lo cierto es que el hijo dentro de la panza es una ilusión, algo deseado, que natural-
mente no se corresponde con ese bebé real al que hay que ir conociendo poco a poco.
Ese pequeño soñado por ella durante 9 largos meses, imaginado de una determi-
nada manera: parecido a … , poco tiene que ver con ese trigueño, que no se pare-
ce a nadie, que lo único que hace es llorar, ya quien ella mira, con asombro y extra-
ñamiento, sin reconocer en esa imagen la que túvo durante el embarazo.

Pretender que la invada inmediatamente un amor profundo es tan ilusorio como
pensar que el parto no implica dolor (lo que no significa que no se convierta en
una experiencia placentera una vez ocurrido).

El momento de relajarse y poder empezara disfrutar de los hijos es distinto para
cada mamá, según el modo en que haya transcurrido el embarazo, el estilo de rela-
ción de pareja, el vínculo con su propia madre y muchos otros factores.

En cuanto al bebé, en la medida en que sesienta cobijado, alimentado y limpio, no
notará esta ausenda de amor por parte de su mamá. Como si supiera que después,
cuando ella termine de adaptarse, comenzará ese idilio tan difícil de romper.

¡Soy una mala madre!
Cuando todo ese amor que imaginaba no aparece, la madre suele sentir culpa.
y la mayoría de las veces no se anima a comentar estos sentimientos ni siquiera con sus seres más que-
ridos. Como con todas aquellas cosas de las que se cree o se piensa que de eso no se habla.

Cómo puede ser que no lo quiera si es mi hijo?Estos y otros reproches similares abruman
a la flamante mamá, que se siente mala y menos madre.
Sin embargo, lo cierto es que estos sentimientos solo responden a la
enorme brecha que existe entre lo que se supone que debe ser y lo
que de hecho es. Esta discrepancia es más notoria en las mamás primerizas, dado que no tienen la experiencia previa del
parto; tampoco registran antecedentes del amor maternal.
El sentimiento de ser madre y el amor por un hijo se van dando paulatinamente
y de manera diferente, según la historia, las experiencias infantiles y adultas, y
el entorno afectivo de cada mujer, entre otros aspectos.

No todo es color de rosa
La mamá tiene que estar bien informada. De modo que los obstetras y los responsa-
bles delos cursos de psicoprofilaxis para el parto, encargados de asesorar a la emba-
razada, deben ofrecerle las herramientas necesarias para que pueda afrontar las
situaciones futuras. y esto consiste lisa y llanamente en decir-
le la verdad, de acuerdo con las experiencias concretas, reales y cotidianas.

Del dicho al hecho …
Tampoco hay que olvidar que la maternidad es un evento que marca una crisis
vital en la historia de toda mujer. Lograr el ajuste necesario es un asunto indivi-
dual y muy personal. Es importante tomarse tiempo para adaptarse saludable-
mente a la nueva situación.
Una mamá decía alguna vez: “Me dijeron que tuve un parto normal, pero en realidad yo
jamás lo hubiera dicho en esos términos”. En otras palabras: “Del dicho, al hecho, hay un
largo y no tan sendllo trecho”. ~

ASESORIA: uc MARIA TERESA HUTTRER, PSICOlOGA ESPECIALIZADA
EN PSICOTERAPIA DEL EMBARAZO Y El PUERPERIO.

http://www.soloconsejos.com







Temas Relacionados:

Comenta este tema

Comentario