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10 Razones por las tu dieta no funciona.

Jun 24, 2009

Si eres como muchas chicas que fracasan en sus planes de perder peso, no te cupes ni te des por vencida. Identifica lo que te ocurró y anímate a empezar denuenvo.

1 “¡No te acerques con esos dulces!”
¿Te suena familiar? Si eres de las que repite esta frase cada vez que te pones a
dieta, lo más probable es que seas una perfeccionista innata. En el trabajo eres eficiente y ecuánime. Nunca se te olvida
un cumpleaños y tienes tus libros y CD en orden alfabético. Pero tratar de llevar la perfección a la dieta casi siempre es
problemático.

La haces bien durante dos semanas, pero después cedes ante un pastel o un chocolate, te acusas de ser
una fracasada y abandonas la dieta. “Yo comparo este ciclo con la cuerda de un reloj enrollada muy apretada”,
dice Judith Wills, autora de Your Diet Questíons Answered (Respuestas a tus
preguntas sobre dietas).

“Si la aprietas mucho, se rompe y se pierde todo”.
La nuhicionista británica Rachel Ax- minster añade: “Darte un gusto de vez en cuando no significa que seas débil o
que carezcas de fuerza de voluntad. Sencillamente, eres humana, y a la larga tu .
dieta no se perjudicará. Incluso dejar la dieta dos días no quiere decir que todo e ha perdido”. Así que la próxima vez
que satisfagas un antojo, relájate, disfrutalo y vuelve a seguir tu dieta.

2.”No soy aguafiestas;  busco salud”
•Te suena familiar? A pesar de tu firmeza, tu familia y tus amistades pueden
sabotear tu dieta. “Por lo general esto sucede de una o dos maneras”, dice la nutricionísta Angela Dowden. “Primero,
está la mamá que te demuestra cuánto te quiere a través de la comida … mucha comida.

Y también está la amiga que,
celosa porque has perdido peso, pisotea rus buenas intenciones diciendo que no necesitas hacer dieta (cuando tú y ella
saben que estás usando una talla más grande que la que usabas) o declara que aburres con tus reshicciones, mientras
pide otra botella de vino y empuja hacia ti su postre a medio comer.

En situaciones como estas, te conviene roceder así. “No te niegues completaente a comer lo que tu madre te ofre-
ee, sólo pruébalo, dile que estaba delícioso, pero que ya no puedes más”, sugiere Dowden. “En cuanto a tu amiga,
recuerda que no lo hace por malo. Pero dilecon delicadeza que sólo deseas co- mer más saludable, no obsesívamente”.

3 “¡Tengo que caber en estos jeans!’
¿Te suena familiar? “Es fácil obsesio-narse con la báscula al ponerse a dieta”, señala J ennífer Galluzzi, profesora de
nutrición en el Housatoníc Community College, en EE.UU. “Las personas a menudo rebajan mucho peso durante
las primeras semanas, pero se desaniman cuando la pérdida aminora”.

¿Cómo alentarte? Recuerda que el peso fluctúa día a día debido a la retención de agua y a otros factores, así que
pésate una vez a la semana y no todos los días. O mejor, ¡no lo hagas! Además, no olvides que junto con una dieta saludable
viene todo un nuevo estilo de vida, especialmente si también te ejercitas, así que
evita contar kilos obsesivamente y concéntrate en los beneficios que te reporta
tu nuevo régimen. ¿Tienes más energía?
¿Tu cutis está radiante? ¿Pasas más tiempo al aire libre y menos ante la TV?

4.”Sírvame lo mismo que a ella”
¿Te suena familiar? A la hora de bajar de peso, es importante que te veas como una persona independiente. “Muchas
chicas sufren de una especie de proyección de la dieta”, dice Galluzzi. “Rechazan su figura y su metabolismo. Si una
anriga delgada puede comerse un plato de pasta y un postre, y aun así estar flaca, suponen que ellas también pueden”.
El problema es que todo el mundo tiene un metabolismo y unas necesidades de calorías diferentes, así que podrías
estar comiendo más de lo que tu CU81pO puede quemar. Además, nunca se sabe cuánto come la otra persona cuando no
estás con ella ni cuánto se ejercita, de manera que comer lo mismo que tú piensas que ella come no va a funcionar
para ti. Prueba un enfoque más correcto y acepta que quizás necesites esforzarte
más que tu amiga para cuidar la figura.

5. “Hoy voy a comer sólo nueces”
¿Te suena familiar? La revolución del índice glicémico ha creado conciencia
sobre el impacto que tiene una dieta saludable en los niveles de azúcar en la sangre y los beneficios que las grasas
buenas le repOltan al metabolismo. “Pero hay un punto en el que las grasas bue-
nas se convierten sólo en grasas”, dice Ian Marber, nuhicionista londinense.
¿Qué significa esto? Que la moderación es clave. “No debes comer más de dos o tres meriendas saludables al día”,
explica Marber. Para que tengas una idea, una merienda debe ser, por ejemplo, cinco o seis nueces (o sea, unas cuan-
tas, no varios puñados) o una tostada pequeña (no cinco) de pan de pita con humus. “Date tiempo para sentirte lle-
na”, advierte el experto, “Si le añades a cada comida alguna proteína, como huevo, pescado o carne, no sentirás necesi-
dad de estar picando constantemente”.

6. “Salí a trotar esta mañana, así que esta noche me voy a dar banquete en la cena”
¿Te suena familiar? Has comenzado a ejercitarte dos o tres veces a la semana, y ya te has dado carta blanca para comer
lo que te dé la gana. “Este tipo de mentalidad de ‘débito y crédito’ es más común de lo que crees”, comenta la dietis-
ta británica Carrie Ruxton. “La gente piensa que como está quemando calorías y grasa con el ejercicio, se ha ganado
el derecho a comer todo lo que se le antoje. Pero ese no es el caso. Tendrías que estar entrenando por lo menos unas
cinco veces a la semana paI-a poder aumentar sustancialmente la cantidad de
alimento que ingieres cada día”.

En lugar de elevar la cantidad total de calorías, mejor cambia las proporciones y come un poquito más de carbohidratos
complejos, porque los necesitarás como combustible paI-a mantener tus músculos activos. Si te ejercitas dos veces a la
semana y quieres bajar de peso saludablemente, ingiere calorías en proporción directa con lo que quemas.

7. “Si no te duele, no habrá resultados”
¿Te suena familiar? Ves las dietas co-mo un castigo. Has engordado porque has comido lo que no debes y ahora te
lanzas de cabeza a comer alimentos que por lo general evitas como una plaga, o te embarcas en una dieta extrema donde
siempre comes lo mismo. Resultado:
“Caerás presa de algún antojo”, dice la profesora de neurociencia Sara Leibowitz, de la Universidad Rockefeller, en EE.UU., “y el organismo tiene un ciclo natural de antojos durante el día”.

En la mañana, hay una sustancia química en el cerebro, llamada neuropéptido.  Y, que provoca una necesidad de
carbohidratos, que nos suplen de energía. Según la mañana transcurre,  aumenta el
deseo de ingerir proteínas sustentadoras, y más tarde se libera una sustancia química llamada galanin, que estimula
el deseo de comer grasas, para ayudar al cuerpo en las horas nocturnas que permanecerá sin recibir alimentos.

“Una dieta extrema intenumpe este sistema natural y te arrastra a un círculo vicioso”, dice Leibowitz. “De hecho, el ayuno y las dietas radicales le piden al cuerpo más carbohidratos. Además, las sustancias químicas que regulan el ape-
tito afectan directamente el estado de ánimo, los niveles de energía y la calidad de la vida sexual, así que además de
hambrienta, te sentirás irritable”,

La clave para el éxito es ajustarte a la dieta lentamente en vez de seguir un régimen sin grasas, sin carbohidrato s y
sin sabor. Las investigaciones asocian la disminución drástica de las grasas con un
aumento de la depresión. Así que inclúyelas en tu dieta en forma de aceite de pescado, nueces y aceite de oliva,
carbohidratos (pan y pastas de higo entero) yproteína (huevo, pescado, yogur).
Y también dale prioridad al sabor. Llénate con piña, agregale piñones tostados a la pasta y adereza tu ensalada con aceite de oliva

8.¿Qué chocolate?

¿Te suena familiar? Juras que comes saludable y no bajas de peso …¿será que tienes amnesia? “O niegas que
estás comiendo galletitas dulces con tu café de la mañana, o de verdad no te dascuenta de que las comes”, dice Dowden.
Pero todo eso va sumando calorías y al final la báscula no miente. ¿Qué hacer?
Escribe en un diario todo lo que comesy bebes en el día, y también anota todolo que haces mientras comes. Así sabrás
qué es lo que realmente te llevas a laboca y qué es lo que te anima a comer sin pensar. Quizás sea el aburrimiento.

9. “¿No puedo bajar 15 kilos en un mes?”
¿Te suena familiar? Sí, quieres perder 15 kilos para ir a esa fiesta donde va aestar tu ex, pero ¡espera! Eso es imposi-
ble e insostenible. Comer saludable esun estilo de vida. “Tu meta inicial debe ser perder no más del 10% de tu peso,
no importa cuánto peses”, aclara EmmaHetheríngton, de Weight Watchers. “Te sentirás más saludable al instante. Y con-
sistentemente debes seguir perdiendoun kilo a la semana: así no sentirás carencia ni tampoco te deprimirás”.

10.”Empecé una dieta,cambié de trabajoy estoy mudándome”
¿Te suena familiar? ¡Eso es mucho para un plato! El cansancio físicoy emocional te hace ver las cosas peor de lo que
son. Pregúntate, ¿qué es lo más importante en este momento? Y concéntrate en eso. También piensa en los obstáculos
con los que puede u’opezm’ tu dieta; por ejemplo, si estás de vacaciones, te será difícil mantenerla. Mejor déjala para
después, cuando tu situación sea más estable. Fija una fecha para empezarla y haz la dieta más simple que puedas.

http://www.soloconsejos.com







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